| Todavía no tiene un voto, siendo el primero de ellos es que los votos! |
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6 Llega un señor al doctor y le dice:
Doctor, fíjese que ya estoy harto porque siempre que me duermo sueño que un duendecillo me pregunta, ¿ya hiciste pipí? Y como no he hecho me hago pipí.
A lo que el doctor le reponde:
Mire, vamos a hacer esto, antes de dormir haga toda la pipí que pueda y después se va a dormir.
El señor se va muy contento a su casa, y cuando llega la hora de dormir hace toda la pipí que puede y luego se va a dormir, cuando está soñando se le aparece el duendecillo y le pregunta:
¿Ya hiciste pipí?
Y el hombre contesta:
Sí, ya hice.
¿Y popó?
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7 Una monja que tenía hipo, va al médico y le dice al doctor:
Oiga doctor, tengo un hipo que no se me va.
Empieza el doctor a analizarla y le dice:
Usted está embarazada.
Se va la monja al convento y lo cuenta. Al día siguiente va la madre
superiora y le dice al doctor:
Pero, ¿Cómo le ha dicho eso a la monja?
Y le dice el doctor:
Si era para darle un susto, para quitarle el hipo.
Y dice la monja:
¡Pues el que se ha dado un susto es el obispo, que se ha tirado desde la torre!
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8 Una madre da a luz a su bebé. Cuando está recuperada el doctor le dice:
Su hijo está bien, pero le tuvimos que poner oxígeno.
Y la madre responde:
¡Que pena, yo quería ponerle Francisco!
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9 Había un señor que estaba asustado, porque tenía pelos por todas partes de una forma descomunal. Entonces va donde un doctor y le dice:
Doctor, doctor, ¿Qué padezco doctor, qué padezco?
Y el doctor le dice:
¡Padeces un osito!
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10 Iba por la carretera un señor y su sobrino, de pronto pasa un burrito y al esquivarlo se estrella contra un árbol. El señor y su sobrino son llevados en ambulancia a la clínica más cercana.
Luego de tres días se despierta el señor y lo primero que dice es:
Dígame la verdad doctor, ¿cómo está mi sobrino?
Lamentamos informarle que nunca más podrá tocarle las orejitas a su sobrino.
¡Oh no! ¿Perdió las dos orejas, doctor?
No, usted perdió los dos brazos.
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